Las Tres Corrientes

Corriente Misionera: “Amar Misericordia”
Corriente Profética: “Hacer Justicia”
Corriente Contemplativa: “Caminar humildemente con Dios”
Miqueas 6.8

Somos una Comunidad Misionera que sirve entre los pobres

Como misioneros, proclamamos el Reino de Dios entre los pobres, barrio por barrio, por medio de la formación de líderes para poder sembrar iglesias, renovar iglesias, y transformar comunidades.

Nuestro Reto
El reto enfrentado por la Iglesia consiste en que 60% del mundo vive en pobreza según los estándares de los Estados Unidos, y 20-30% en pobreza extrema. Sin embargo, solo una fracción mínima de misioneros se despliega de manera encarnacional hacia los pobres. Estas figuras constituyen un “problema de matemáticas” que difícilmente se puede justificar. En una edad en que se habla de la necesidad de alcanzar a los pueblos no alcanzados, los pobres terminan siendo, irónicamente, el grupo de gente menos alcanzado en el mundo. En otras palabras, la pobreza mantiene a más personas fuera del Reino que cualquier otra particularidad en términos de geografía, idioma, cultura, o etnicidad.
Creemos que a Cristo le aflige esta disparidad y que El se está encargando de remediar esta situación. CambioINTERNO es simplemente un esfuerzo de muchos para seguir a nuestro Dios misionero mientras El construye Su Reino entre los pobres.

Nuestro Privilegio
Lo nuestro es un llamamiento en respuesta a una necesidad apremiante. Un viaje por los callejones de la típica mega-ciudad ratifica la gravedad de esa necesidad, y nos acerca a ella. Pero servir entre los pobres es también un privilegio enorme. La Biblia declara con insistencia que la persona que trabaja entre los pobres es bendecida (Proverbios 19:17, 22:9, 14:21) y goza de una credibilidad mayor en su testimonio cristiano (Isaías 58:6-12).
Entonces, a pesar de la enormidad de la tarea, los integrantes de CambioINTERNO no emprenden esta tarea misionera con caras largas. Por el contrario, nos regocijamos en nuestra oportunidad de ser los mensajeros del Rey para anunciar su invitación a los pobres a su mesa de banquete (Lucas 14:16-24).
Creemos a Jesús cuando dice, “Dichosos los pobres, porque el reino de los cielos les pertenece”. Sin embargo, no tenemos ideas románticas o sentimentales acerca de los pobres. Ni somos los que sugieren que la pobreza, de alguna manera misteriosa, excusa a la gente de no conocer a Cristo. La pobreza tiene sus méritos espirituales, pero en sí no puede redimir. En CambioINTERNO, no hacemos de los pobres nuestro primer interés porque son los mejores. Los hacemos nuestro primer interés porque el mundo los deja de últimos.
Esa es la urgencia que nos imponemos como misioneros – los pobres y los pisoteados de manera consistente quedan como las personas menos tocadas por las Buenas Nuevas de Cristo.

Somos una Comunidad Profética en la Iglesia

Como profetas, llamamos a un desplazamiento en el eje de las misiones hacia el ministerio encarnacional entre los pobres, una reorganización de la agenda de la Iglesia para que la justicia y la misericordia vuelvan a ganar su prioridad bíblica, y un reconocimiento del papel sobrenatural de un ministerio de compasión entre los pobres para con el reavivamiento y el crecimiento de la iglesia.

Profetas por el Estilo de Vida
Esa falta de proporción en el despliegue de misioneros, que despierta nuestra misericordia y nos impulsa como misioneros, además anima nuestro sentido de justicia y nos impulsa a encomendarnos como profetas. De igual manera, a pesar de no tener ideas sentimentales acerca de la pobreza, tampoco hacemos caso omiso del abandono de los pobres por parte de la Iglesia. Ni encubrimos con pintura de piedad el materialismo que vemos invadir progresivamente entre nosotros, el pueblo de Dios.
Nuestra misión profética tal vez se expresa menos por medios verbales que por medio de nuestro estilo de vida. En optar por vivir un estilo de vida sencillo, de acuerdo con nuestros vecinos pobres, y por mantener valores distintivos que reflejan el Reino, nos encontramos modelando “movilidad social descendente” cuando nuestra cultura demuestra “movilidad social ascendente”.
Nos encontramos buscando la interdependencia en comunidad con nuestros vecinos y compañeros participantes, cuando nuestra cultura aspira a una independencia exagerada. Y finalmente, nos encontramos buscando a los que no tienen poder, los “impactados’, cuando nuestra cultura está obsesionada con los que impactan a su mundo.

La identificación especial de parte de Dios con los pobres
CambioINTERNO funciona de manera profética para llamar la atención a unos aspectos específicos del carácter de Dios, que aunque es “el alto y sublime” quien habita en “la altura y la santidad” (Isaías 57:15), también “se humilla a mirar en el cielo y en la Tierra. El levanta del polvo al pobre y alza al menesteroso de su miseria” (Salmo 113: 5-7).
Creemos que Dios nos utiliza para recordar a Su Iglesia que Dios se identifica de una manera especial con los pobres, y que “servir al pobre es hacerle un préstamo al Señor” (Proverbios 19:17).

La justicia y la compasión primordiales de nuevo
CambioINTERNO ejercita también su don profético al convocar a la iglesia a que la agenda de la Iglesia prime sobre la estructura de la Iglesia. Vivimos en una “edad de crecimiento de la iglesia”, una época en que la iglesia ha sido animada a preocuparse por asuntos estructurales – la configuración de grupos célulares, las dimensiones y apariencia de salones, y la mecánica de los cultos.
Son asuntos importantes estos, e CambioINTERNO ha sido afortunado en tener acceso al movimiento de crecimiento de iglesias para poder recoger nuevas perspectivas. Sin embargo, el énfasis que se encuentra en las Escrituras sugiere que el crecimiento de la iglesia es más una cuestión de dedicarse a la agenda de Dios que de armar estructuras, aunque sean apropiadas. Específicamente, nos empeñamos en volver a enfocar la atención en lo que Cristo llamó “lo más importante” de la agenda de su Padre -- la justicia y la misericordia (Mateo 23:23).

“Yo aborrezco sus fiestas religiosas;
no me agradan sus cultos solemnes…
Aleja de mí el bullicio de tus canciones…
Pero que fluya la justicia como arroyo inagotable.”
Amos 5:21-24

“…si te dedicas a ayudar a los hambrientos,
y a saciar la necesidad del desvalido,
entonces brillará tu luz en las tinieblas,
y como el mediodía será tu noche.
El Señor te guiará siempre;”
Isaías 58:10-11

Recordemos que tomar el papel de un profeta no nos da derecho a ser críticos; que se debe distinguir entre expresión profética y el juicio pasajero. Tampoco es principalmente negativo el ejercicio profético. Es nuestro privilegio convocar a la Iglesia a las promesas que acompañen el trabajo con los pobres, tanto como a la tarea en sí.

El “Otro Milagro”
Uno de los mensajes más impactantes que nos urge declarar es que servir entre los pobres es el “otro milagro”, la señal que se pasa por alto. En Lucas 7:22, Cristo cita varias señales y maravillas que testifican que es el Mesías anhelado, el hijo de Dios:
“Vayan y cuéntenle a Juan lo que han visto y oído: Los ciegos ven, los cojos andan, los que tienen lepra son sanados, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncian las buenas nuevas”.
Este pasaje sugiere que trabajar entre los pobres es por naturaleza tan del “Reino Invertido”, es decir, tan en contra de los impulsos del mundo, que tiene la capacidad de impactar y dar convicciones tanto como una sanación dramática. Isaías 58 y otros pasajes ofrecen un mensaje parecido, que si servimos a los necesitados, nuestra “luz despuntará como la aurora”, y seremos llamados “restauradores de calles transitables”.
Mostrar un interés lleno de compasión es también una manera favorita de nuestro Señor de autenticarse. De nuevo, esto es evidente en Lucas 7:22 cuando Cristo en efecto recuenta su “hoja de vida”. Como miembros del cuerpo de Cristo, el ministerio entre los pobres debe ser parte de nuestro proceso también de acreditarnos.
Si servir a los pobres autentica tanto como retoca con lo sobrenatural, entonces debe ocupar un lugar más central o estratégico en nuestros esfuerzos por alcanzar a los perdidos. Históricamente, se ha hecho mucho alarde del papel de la oración en el reavivamiento – y con toda razón. Pero, al contrario, el servicio con compasión entre los pobres se cita con poca frecuencia como un factor causante de la expansión del Reino, a pesar de evidencia considerable de que así es.

Somos una Comunidad Contemplativa en el mundo

Nuestra necesidad de intimidad
No se debe permitir que ni la tarea misionera ni el mensaje profético primen sobre el Señor Dios mismo, o sobre un andar humilde con El. Recordemos que no podemos hacer nada aparte de tener una relación íntima con Dios. Una ausencia de esta intimidad nos obliga a buscar nuestra identidad en la tarea, y nos volvemos misioneros atareados y profetas cínicos, sin ánimo.
Con tantos pobres que no han sido alcanzados y tan poquitos misioneros entre ellos, es fácil sentir que tenemos cinco pequeños panes y dos pescaditos frente a cinco mil apetitos. La corriente contemplativa nos anima con que El multiplicará nuestras vidas como bien le parezca.
Somos afortunados en que el trabajo en sí fomenta de manera natural una intimidad con Dios. Jeremías 22:16 sugiere que conozcamos a Dios de manera más plena al abogar por los pobres.

Espiritualmente Sensible
Eso no quiere decir que conocer a Dios y conocer acerca de Dios sea la misma cosa. Ser contemplativo no se debe confundir con andar cargando una gran maleta teológica. De hecho, lo que sabemos acerca de Dios puede interferir con nuestro conocimineto de Dios, porque nos puede sosegar hacia una espiritualidad de reflejo en donde incluimos a Dios en nuestra rutina, y nos formamos expectativas rígidas acerca de cómo El se comporta. Una espiritualidad contemplativa, al contrario, es una espiritualidad sensible que espera en Dios momento a momento.
La espiritualidad contemplativa nos ayuda a mantenernos en sintonía con el Espíritu y a evitar errores en comunicación relacional, como el celebrar a Cristo victorioso en un momento en que El lamenta por la gente de la ciudad (Mateo 23:37).

Perspectiva del Dolor
Muchos de nosotros hemos sido llevados a la contemplación por el dolor. Como Job, hemos encontrado que el dolor, ya sea nuestro o de nuestro vecino, pide a gritos que lo enfrentemos. Job llamó:

"¡Ah, si fueran grabadas mis palabras,
si quedaran escritas en un libro!
¡Si para siempre quedaran sobre la roca…"
Job 19:23-24

La mayoría de los integrantes de CambioINTERNO han encontrado que el hecho de escribir en un diario en la presencia de Dios provee una forma de desahogar un dolor que no se puede contener, mas no se puede oír.
La desilusión, también, nos lleva a buscar la presencia de Dios en forma de oración contemplativa. Expectativas no realizadas en el vivir y trabajar entre los pobres nos han sacado de nuestras casas teológicas hechas de papel y el consuelo superficial de respuestas, y han afilado nuestro hambre para el consuelo que viene por medio de la compañía constante de Dios.
Además, Dios nos ha invitado a la vida contemplativa al darnos un vistazo del reino desde la perspectiva de los pobres. En un momento u otro, hemos caminado las calles y hemos sido sorprendidos por un impulso poderoso de “quitarnos los zapatos” dentro de nuestros corazones, porque Dios ha transformado el paisaje de pobreza en tierra santa.
Finalmente, como el apóstol Pablo, hemos encontrado que simplificar nuestro estilo de vida de una manera marcada apresura tanto como intensifica la intimidad concentrada con Dios. Pablo escribió:

"Sin embargo, todo aquello que para mí era ganancia, ahora lo
considero pérdida por causa de Cristo. Es más, todo lo considero
pérdida por razón del incomparable valor de conocer a Cristo
Jesús, mi Señor. Por El lo he perdido todo, y lo tengo por basura,
a fin de ganar a Cristo."
Filipenses 3:7-8